lunes, 23 de noviembre de 2009
Tarde Para Cambiar (IV)
domingo, 4 de octubre de 2009
Tarde Para Cambiar (III)
Nunca más!
Así que ahí estaba rodeado de gente pero realmente solo, no tenia ganas de nada, solo de amar y de llorar, pero no conseguía ninguna de las dos cosas... Me pasaba las tardes después del instituto desahogándome en mi habitación cantando canciones y dibujando ángeles inalcanzables y macabras situaciones. Y luego llegaban las notas y con ello mas gritos, me costaba recordar la ultima vez que había hablado con mi madre sin que me llegara a gritar.
Pero un día me conecte al msn y vi que me había agregado otra persona, pero esta no la eliminé de mis contactos como hacia con la mayoría. Cada vez que hablaba con el lo admiraba mas. Ahí estaba yo, después de salir del instituto deseoso de ponerme al ordenador y que estuviera conectado para poder hablar, y olvidarme de todo lo demás, siempre me sacaba una sonrisa.
Por fin tenia algo por lo que vivir.
Era de Madrid y tenía gustos parecidos a los míos, me sacaba unos cuatro años y se llamaba Eric, según él, me quería. Esos días empecé a creer que ya conocía aquel sentimiento que llamaban amor. Volvía todos los días del instituto me conectaba al msn y hablaba con el mas o menos una hora, luego él se iba a la universidad y volvía a la noche para seguir hablando. Me dijo que vendría por San Juan y pasaríamos la noche juntos, todo iba tan bien que no podía durar.
Después de unas semanas no lo vi conectado, no me preocupe, al día siguiente tampoco estaba y empezó a parecerme extraño, a la tarde siguiente volví a mirar, pero seguía desconectado, y al otro, y al otro... Mi inocente mente empezó a sacar inocentes conclusiones, “Estará estudiando, tiene ahora los examanes finales”, “Tendrá algún problema con el Internet y no podrá conectarse” En el fondo sabia que eso no era cierto, pero algo dentro de mi quería pensar que no había problema, que tarde o temprano él volvería junto a mi felicidad, todo seria perfecto. A la semana, cansado de mis mentiras, una noche le agregué con otra cuenta y efectivamente ahí estaba conectado, le salude seguido de unos puntos suspensivos y le pregunte que como estaba, no obtuve respuesta, me elimino de sus contactos.Todo iba tan bien que no podía durar.
Me esperaba eso, lo sabia, pero hasta que no lo vi con mis propios ojos no me lo pude creer, todo volvió a caer. Hacia años que no lloraba.
No recordaba esa sensación de desahogo, es odiosa pero a la vez me gusta, no volveré a enamorarme de nadie mas por Internet, me prometí, nunca mas. Me fui a dormir entre sollozos, me veía patético en ese estado, y me crucé a mi madre por el camino, esperando algún tipo de consuelo me dijo “¡Eso, a llorar a la cama!”
viernes, 2 de octubre de 2009
Tarde Para Cambiar (II)
Después de esa pequeña aventura volvía a la rutina diaria, ya no tenia nada en que distraerme y veía todos los problemas frente a mi. Volver al instituto, donde yo no tenía problemas, pero un amigo si y me dolía verlo en esa situación. Donde todos sus supuestos amigos le estaban dejando tirado, yo como nunca los tome como verdaderos amigos no lo pase mal. Me encontraba mal, sin fuerzas de nada y eso hacia que mis notas no fueran exactamente, agradables.
Volvía del instituto y en mi casa reinaba la paz durante unos escasos minutos hasta que llegaba mi madre. Que no me hablaba, simplemente me chillaba sin siquiera haber dicho ni “Hola”, resumiendo, me decía que no valía para nada, incluso alguna vez me lo dijo directamente “No se que harás de mayor, no vales para nada”. Supongo que algún problema tendría esta mujer para que lo descargara contra mi, quizás el estrés del trabajo, el cansancio de la vida, o a lo mejor ya se haya enterado de que mi padre le ponía los cuernos, y como el divorcio no forma parte de su cultura, tendría que vivir con ello. La verdad esta mujer me daba pena a veces, aunque mas pena me daba yo...
Yo ya sabia desde años atrás que mi padre iba con otras mujeres, me acuerdo que lo descubrí en una excursión de colegio al extranjero, donde me dieron el móvil de mi padre para comunicarme. Durante el viaje inacabable en autobús leí varios mensajes que no tenia que haber leído y a partir de ese día cada vez veía mas indicios. Demasiado descuidado mi señor padre, ya que me enteré de que había entrado en varios chats y paginas para encontrar gente con el lema de “ Hombre de cincuenta años busca sexo sin compromiso”
La verdad, no me extraña que este señor vaya buscando sexo o algo de “cariño” ya que en su casa poco recibía, porque yo no veía muchos gestos de amor entre mi madre y mi padre, pero tampoco se peleaban. Por mi se podrían separar, yo mi iría con mi madre, que aunque me gritara y me dijera las cosas que me decía era la que mas cuidaba de mi, y la que hacia algo en la casa. Ya que cuando ella no estaba nos tocaba hacer todo a los hermanos, a mi padre si no le hacías la cena se podía pasar la noche sin cenar. Mi padre simplemente llegaba a casa y se sentaba delante del ordenador o de la televisión, casi nunca hablaba con el, solo para pedirle que me pasara el agua. No recuerdo haber hecho algo con el, ni haber jugado de pequeño, pero bueno él me traía el pan a casa y había que respetarlo.
Mis hermanos era lo único que soportaba de esa casa, bastante mas mayores que yo, mi hermano tenia gustos parecidos a los míos y mi hermana me caía genial y también estaba un poco loca como yo. Pero últimamente estaban más distantes, tendrían sus problemas, como todos. Ahora que ya sabéis algo más de mi, podré continuar con la historia.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Tarde Para Cambiar (I)
Prólogo
¿Habéis sentido alguna vez la necesidad de tener alguien al lado, alguien que te quiera, que te de cariño, apoyarte en alguien y olvidar todos los problemas que te rodean? Recuerdo que a mis quince años de edad, a mediados del curso, me sentía así. Y ahí estaba yo, los sábados en su habitación besando sus carnosos labios. Supongo que había creado un falso sentimiento, me hacia creer a mi mismo que le quería y por eso seguía ahí. Uciel, tenía un nombre extraño y eso hacia que me gustara más. Pero cada día que pasaba para que llegara el fin de semana y volver a verlo me hacia pensar en lo que estaba haciendo, jugaba con los sentimientos de una persona, ya que según él, me amaba. Eso no podía seguir así, como siempre, lo pensaba, pero no hacia nada para evitarlo. Hasta que un día, que había quedado con él, me encerré en mi habitación preso del pánico y escuche música hasta que llego la noche. Me entraron ganas de morirme, solo por pensar en lo que estaba haciendo ¿como podía ser tan cobarde? ¿Tan egoísta? Me daba pena y asco a mi mismo.
Pasaron los días y yo seguía igual, igual de cobarde, no le hable en varios días. Hasta que decidí decírselo pero como no soy lo suficiente fuerte y soy lo suficiente cobarde, se lo dije por el messenger. Me acuerdo que fue bastante extraña esa conversación, ni le salude, simplemente le dije que yo no le amaba, que estaba con el porque necesitaba cariño. Él me dijo que también estaba conmigo por lo mismo, que el amaba a otra persona. La verdad no me lo esperaba, pero me quitaba un gran peso de encima. Todavía conservo los recuerdos de Uciel, su habitación, las vistas desde su ventana, sus labios, cuando me quede a comer en su casa, cuando nos pillo su padre besándonos...
En parte envidiaba a Uciel, el vivía con su padre y sin preocuparse por su sexualidad, yo vivía en una familia cien por cien católica con miedo a que me descubran. Aquí empezaré a contaros mi vida, como adolescente bisexual. Muy poca gente sabe de mi sexualidad.